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Mantenimiento de comunidades: el cuidado de nuestro hogar

Más allá del mantenimiento que nuestra propia vivienda pueda requerir, las propias comunidades de vecinos también necesitan de unos cuidados dirigidos a garantizar el buen funcionamiento de las instalaciones y evitar así su deterioro, algo que a largo plazo acabará agradeciendo nuestro bolsillo. Los servicios de limpieza se han convertido en una obligación prácticamente en cualquier comunidad, sin olvidar que para ello sea aconsejable recurrir a profesionales del sector, siempre bajo la supervisión y gestión del administrador de la comunidad de vecinos y la consiguiente aprobación en junta.

Estos trabajos de mantenimiento se catalogan en preventivos y correctivos, siendo los más comunes el mantenimiento de las zonas verdes y jardines, tareas que deben ser llevadas a cabo por un jardinero profesional; la limpieza de las zonas comunes (escaleras, pasillos, puertas, etc.); el mantenimiento del ascensor, como mínimo una vez al mes; la revisión de los grupos de presión, puertas de garaje y placas solares, si las hubiese;la pintura de las fachadas;la prevención para el control de plagas; y las desinfecciones covid, muy demandadas a raíz de la crisis sanitaria.

 

La periodicidad del mantenimiento de las instalaciones será definida por cada comunidad de vecinos, siendo habitual una limpieza de zonas comunes dos veces por semana, y la revisión de ascensores y motores al menos una vez al mes, aunque esto quedará a juicio de los técnicos especialistas. El cuidado de nuestra comunidad se traduce directamente en una mejora de nuestras condiciones de vida.

Cabe mencionar los trabajos de rehabilitación, ya sea esta estructura o energética, que cada vivienda y comunidad necesita. En este sentido, arquitectos, aparejadores y otros profesionales del sector se encargan de resolver los problemas y cuestiones que van surgiendo. Todo sea por mantener cuidado nuestro hogar.

Las hormigas voladoras toman Madrid, pero no se debe hablar de plaga

En las últimas semanas, las hormigas voladoras –o con alas– que se han dejado ver en Madrid han llevado a temer en la existencia de una plaga de este tipo de insectos.
Sin embargo, nada más lejos de la realidad. En realidad, es el mismo ciclo vital de esta especie, ya que sus ‘vuelos nupciales‘ se dan en momentos de calor con el objetivo de reproducirse.
«No sé hasta qué punto puede estar relacionado con la ola de calor, pero sí con una subida de las temperaturas durante un tiempo. Son fenómenos más bien puntuales», ha declarado el entomólogo de la Estación Biológica de Doñana José Manuel Vidal, a Europa Press.
 
 
La aparición de tantas hormigas de este tipo en estas fechas, como ha sucedido en la capital de España, «forma parte del ciclo biológico de las hormigas». «Lo tenemos asociado a las lluvias otoñales, pero hay otras especies que hacen enjambrazones en otros momentos», ha precisado.
«Cuando la reina va a formar su colonia, se desprende de las alas para excavar en la arena, porque ha encontrado una zona propicia para formar el hormiguero», ha subrayado el entomólogo.
En este sentido, Vidal ha precisado que la presencia de alas «ayuda a los sexuados a la dispersión». «Con ayuda de éstas pueden realizarse los vuelos nupciales y fundar sus nuevas colonias a gran distancia de la colonia madre», ha apostillado.

 

De Madrid al resto del país

En la Península Ibérica, según el experto, hay cerca de 300 especies de hormigas y «cada una tiene sus condiciones» y, dependiendo de la especie, tendrá el proceso de enjambrazón en una u otra época del año.
De momento, parece que solo se han visto en Madrid estos numerosos grupos de hormigas con alas, pero el entomólogo asegura que «no sería en absoluto extraño» que comenzaran a verse en otros puntos de España.
 
A pesar de que su presencia puede que no sea agradable para muchos, los ciudadanos no tienen que tomar ninguna precaución especial ante la aparición de esta especie, ya que, en palabras de Vidal, «son totalmente inofensivas». En la Península Ibérica «no existen hormigas de importancia médica», a excepción de una especie invasora localizada en Marbella, «un caso muy concreto».
«Parece que son machos, que habrán terminado su función reproductora y están a merced del viento. Esto forma parte del ciclo biológico de las hormigas y es una oportunidad para otros muchos animales que se pueden alimentar de esas hormigas», ha concluido.
 

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